Introducción

El impacto de la Red Universitaria en el desarrollo económico y social del estado de Jalisco es incuestionable. No sólo ha permitido llevar la educación media superior y superior a casi la totalidad de las regiones, municipios y localidades, sino que se ha convertido en un referente esencial para definir la sociedad que los jaliscienses queremos construir a futuro.

Consideramos a la Universidad de Guadalajara como un activo esencial en todas aquellas comunidades en las que se tiene presencia por la posición estratégica que ocupa en la realidad social, ya que funciona como núcleo generador de oportunidades, no sólo para los estudiantes, sino para toda la población.

Definir lo que se pretende alcanzar desde un ejercicio prospectivo responsable implica el análisis preciso de los principales logros y, al mismo tiempo, la consideración de aquellas áreas en las que aún quedan grandes oportunidades de intervención y desarrollo potencial. De ahí que, luego de transcurridos más de 25 años de que se puso en marcha el proyecto de la Red Universitaria, es necesario replantear el rumbo y hacer ajustes mirando hacia el futuro.

La constante evolución de un contexto amplio y con niveles siempre crecientes de complejidad nos obliga a explorar rutas alternativas de trabajo en las que la universidad retome su liderazgo natural en la instalación de nuevos esquemas de pensamiento y acción social. Estos últimos incorporan, como parte de nuestros propósitos sustantivos, el concepto de ecosistema.

Ésta es una noción fundamental, ya que nos reconocemos como parte de un todo interconectado con múltiples sectores, niveles económicos, organismos y actores.

El crecimiento y transformación de la Red Universitaria tendrán como líneas rectoras el humanismo, la interdisciplinariedad, la innovación y la sostenibilidad. Además, estarán basados en criterios de calidad, pertinencia, igualdad y equidad, reconociendo el compromiso primordial con la multiculturalidad.

De la misma manera, identificamos la importancia esencial de formar integralmente a nuestros alumnos como ciudadanos respetuosos de toda manifestación social, política o cultural mientras que nos pronunciamos por una movilidad académica ágil y oportuna, no circunstancial, sino como componente básico de todos los
programas educativos.

El trabajo de actualización del Plan de Desarrollo Institucional (PDI) 2019-2025, Visión 2030, está sustentado en diversos procesos, talleres y una consulta en línea en la que participaron miembros de la comunidad universitaria, descritos en el apartado sobre la metodología utilizada para su elaboración, por lo que además de cumplir con criterios y compromisos institucionales, permite atender las áreas de oportunidad detectadas en el plan anterior (PDI 2014-2019, Visión 2030), así como las problemáticas y propuestas identificadas por la comunidad universitaria.

Elaborar una carta de navegación para dirigir el cambio institucional implica, además de considerar temas nodales como la desigualdad social y la crisis climática, revisar el posible impacto de tendencias globales relacionadas con el uso de tecnologías, tales como ciberseguridad, blockchain, big y open data y realidad aumentada, entre otras.

La revisión de la Misión y Visión al 2030 permitió proponer elementos que aseguran su vigencia y pertinencia ante el entorno global, los retos que éste representa para el futuro de la Universidad y la definición de nueve elementos transversales que permitirán atender desde todos los ámbitos posibles los temas relevantes que quedaban fuera o con poco impulso en la versión anterior, tales como una política de inclusión para garantizar el desarrollo de todos los miembros de la comunidad universitaria; las políticas de gestión de la innovación y gestión de la incertidumbre, identificando las tendencias actuales, los posibles escenarios y demandas hacia la Universidad y su comunidad; la gobernanza, la austeridad, la transparencia y rendición de cuentas como principios de gestión institucional que permitirán establecer un modelo de organización y gestión innovadora, eficiente y eficaz y, por último, las trayectorias escolares, mismas que aseguran las estrategias de acompañamiento a los estudiantes en cada nivel educativo.

En este sentido, la planeación institucional se concreta en la definición de cuatro propósitos sustantivos, a saber: 1) Docencia e innovación académica; 2) Investigación y transferencia tecnológica y del conocimiento; 3) Extensión y responsabilidad social, y 4) Difusión de la cultura. Éstos avanzan desde un modelo tradicional de funciones sustantivas hacia un esquema innovador, dinámico y en permanente actualización, con objetivos que expresan los resultados de orden superior esperados y que se miden con indicadores generales de propósito.

Al mismo tiempo, se definen objetivos estratégicos que expresan los cambios y resultados esperables en aspectos específicos, que serán medidos a partir de indicadores de temática e instrumentados a través de una serie de estrategias que permitirán generar proyectos y programas adecuados para asegurar el pleno desarrollo de la Red Universitaria. Por último, los cambios al interior de una institución de la magnitud y alcances como la Universidad de Guadalajara no pueden efectuarse sin considerar las características y demandas del entorno. Tampoco debe soslayarse que la perspectiva actual de los estudiantes respecto al conocimiento y el aprendizaje se alejan por completo de los modelos tradicionales, lo que nos obliga a rediseñar por completo los espacios tradicionales del saber, ya sean aulas, laboratorios, talleres o bibliotecas.

Estamos listos para enfrentar estas demandas con oportunidad, certeza y decisión.